sábado, 17 de enero de 2026

Despistes

Voy despistada una semana más... Pero tiene una explicación bien sencilla. Me estoy pasando a lo analógico. Tal vez sea la nostalgia, tal vez los noventa me parecen más sencillos o simplemente sea que tanto móvil, conectividad y tener que estar pendiente de mil notificaciones distintas del maldito tamagotchi han hecho que no quiera tener que depender de ese trasto.

Reconozco que es útil, pero me distrae. Me distrae de escribir, me ayuda a procastinar, a poner mis emociones en pausa, a no saer qué día de la semana es... Así que me dije: ¿Y si solo tiro del planner? Y ahora todo son notas, post-its y amables recordatorios. Soy un poco más feliz y también un poco más despistada.

Por eso es otra semana que se me olvidó subirlo en el día que tocaba y los otros no tuve tiempo para desgranar una entrada (los ratos libres los dedico a escribir).

En fin. Hace tiempo que no escribo ni un triste poema, tal vez porque de tanto decirme que soy mediocre me lo he creído con tanta fuerza que no quiero saber nada al respecto. Me gustaría retomarlo en algún momento, pero caray, no quiero que sean de lo bonita que es la primavera o de lo idiota que me parece P. Cuando se pone en modo tonto (ever).

Algo saldrá de mi pluma. La que me cuesta usar porque se me dislocó un dedo salvando a mi perrilla de un ataque de un triple P (ella está bien, afortunadamente).

Es algo a lo que no dejo de darle vueltas.

¿Es una lección de Dios? ¿Para que trivialice mis dramas? Puede ser.

Puede ser, sí.



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