¡Ja, já! Es miércoles y estoy escribiendo diligentemente el post de hoy. O más bien de esta semana.
Llevo una semana peleándome con un relato desde el punto de vista de un objeto. Dándole vueltas, pensando en cuál sería el ideal, haciendo esbozos que no me convencen. Y al final decidí escribirlo sin más. No tiene por qué ser bueno, no tiene que ser perfecto, solo tiene que existir.
A menudo me pongo mucha presión cuando tengo que escribir relatos porque me gusta hacerlo pero al mismo tiempo quiero que salgan redondos, esponjosos y que un lector me diga que es una maravilla. Pero si algo estoy aprendiendo de leer tanto Bukowski es que a la mierda lo que piensen de ti, de si eres bueno, de si vales la pena, de si escribes bien. Lo importante de ser escritor no es la fama, ni el dinero (aunque lo necesitemos para vivir y por ende seguir escribiendo), ni si te ponen en un pedestal como bet-seller del año. Lo importante es sacar lo que llevamos dentro (él lo habría dicho de una forma más escatológica jaja).
Y eso me hizo pensar, no solo en el relato, sino en mi poesía. Esos poemas mediocres que no valen ni para empapelar una pared.
A la mierda.
Me gusta escribir poesía.
Me da igual si no son buenos.
Lo importante es que existen y ya.
Ea.
Me he quedado a gusto diciéndolo.
Circulen xD

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