jueves, 26 de febrero de 2026

Un post viejo

 Nota: Este post en realidad lo escribí la semana pasada. Pero estoy teniendo un mes complicado a nivel emocional y simplemente lo pospuse hasta que hoy me acordé de que no lo subí.

A veces me quedo un rato mirando la hoja en blanco mientras pienso sobre qué escribir esta semana, enviando un post al éter. La verdad es que no me molesta no ser casi leída; a veces es incluso hasta cómodo. No tener que pensar que hay unos ojos (aliens) extraños leyendo cada palabra escrita y probablemente juzgando.

El juicio ajeno es una de las cosas que más me aterran y no creo que sea la única a quien esto le pasa. Y he empezado a escribir este post a mano tal vez porque estoy procrastinando productivamente el hecho de querer escribir dos relatos. Uno cotidiano y el otro de Halloween. El de Halloween es aún un poco resbaladizo en mi mente. Tengo clara la idea, el temor que quiero transmitir, pero me digo que necesito rumiarlo un poco más aun siendo consciente de que en cuanto le dé a la tecla, la maquinaria fluirá sola.

El relato cotidiano es sencillamente viejo. Hace meses que lo pensé pero me dije que era una estupidez, que a nadie le iba a interesar y no lo escribí. Ahora, después de leer las (¿furiosas?) cartas de Bukowski, me da igual si le importa o no a alguien. Al único al que le tiene que importar es a mí. Ah, se me acaba de ocurrir un concepto de personaje tzimisce muy interesante.

Pero eso, después de este post y otro en ko-fi (creo que al final no lo hice) me pongo a ello.

Un time-timer y la sensación de querer ganar al reloj es la solución a la mayoría de los problemas.

Es extrañamente agradable escribir esto en papel. El otro día estuve pensando que si no necesito la tecnología para hacerlo, primero en papel y luego ya veremos. La mayoría de la excepción son dos relatos de Halloween. Tengo la estúpida preferencia de escribirlos a máquina. Pero eso. Este trámite es agradable y animo a quien esté leyendo esto (oh, espíritus del éter) a que lo intente.

Y ahora, si me disculpáis, tengo hambre y la mandarina de mi bureau (como dicen los franceses) me está haciendo ojitos.

Espero no encoger ni agrandar con un gajo.

U know, la mandarina me dice:

Cómeme.



miércoles, 11 de febrero de 2026

Inercia

 Ayer no se me olvidó subir el post, es que no encontré inspiración para redactarlo. El martes fue un día complicado porque mi mente parecía nadar en mermelada y ayer simplemente tenía la ansiedad por las nubes y ni siquiera supe por qué. Me levanté y todo bien hasta que me di cuenta de que tenía que escribir. Entonces me entró el pánico. Y hoy, a pesar de que es jueves y que es uno de los días más difíciles de la semana, estoy intentando dar lo mejor de mi (doing my best!).

Hoy he descubierto que ya no me apetece ver nada en Youtube porque paso mucho tiempo ahí dentro. Muchas veces miro vídeos a trocitos en las pausas de los pomodoros, especialmente cada cuatro (U know). Y llevo unos días que bicheo pero no encuentro nada. Y gracias a Rainbow (otro día te lo cuento, sigo experimentando) me he dado cuenta de que entro por inercia. En Youtube quiero decir. Me he acostumbrado a que me aburro = Youtube. O tengo cinco minutos = Youtube. Muchas veces no entro porque quiero ver algo en concreto, solo voy a ver qué me enseña el algoritmo (terrible criatura mítica jajaja). Y como detesto funcionar por inercia cuando se trata de cosas como esta, pues he estado haciendo una colección de sitios donde puedes hacer minijuegos que no te atrapan y que son rápidos de hacer.

A ver, hoy mis favoritos son connections (que lo puedes encontrar en el New York Times, pero no sé tú pero mi inglés es muy de andar por casa, así que lo busqué en castellano jaja); va de conectar grupos de palabras. Fácil pero entretenido. Y Nonograms Katana. Me chiflan los nonogramas. Son como crucigramas pero con números, lo cual es divertido por dos porque las definiciones me hacen sentirme idiota. Además, muchas veces los diseñan para que forme un dibujo, así que tiene ese plus.

Hoy todavía estoy experimentando, así que no sé si será algo para largo plazo. Habitualmente soy más de pasatiempos analógicos, rollo sopa de letras en papel (me fascina la gente que todavía los hace) o cruzadas. Las cruzadas me gustan un montón. Y los sudokus. Una vez que aprendí a hacerlos, me encantan :D

Total, todo esto para decir que está bien revisar cuando empiezas a hacer algo por inercia. Lo más común suele ser instagram o tiktok (de eso último no tengo ni nunca tendré; lo considero un pozo sin fondo de tiempo) pero a mí me pasa más con Youtube. Supongo que es una madriguera de conejo. Estaré lo que queda de semana preguntándome intencionalmente por qué quiero entrar en esa plataforma. Si no lo sé, haré un nonograma. Si lo sé, lo más probable es que me mire un vídeo de ACE. Pero creo que hasta dentro de unos cuantos días, la respuesta será un no lo sé. Huh, me pregunto si venden nonogramas en papel… No debería de sorprenderme, venden. Pero son carillos. Claro, es un pasatiempo japonés. Me pregunto si en un todo a 100 encontraré.

Me estoy yendo por las ramas.

Y si has entendido lo que es un todo a 100 eres olddie. Como yo. Jaja.

Pues eso. De momento, ese es mi descubrimiento de esta semana. ¿Cuál es el tuyo? :D




miércoles, 4 de febrero de 2026

El fin se acerca

 Febrero ha empezado y no llevo muy bien el conteo de palabras. Estoy atascada en una escena que no sé muy bien cómo manejar y espero desatascarme pronto o no podré cumplir con la meta de esta semana. Lentamente me voy acercando a lo que viene a ser el punto de inflexión y sí, estoy aterrada con la idea de terminar otra novela. Caray, es que llevo casi un año escribiendo diligentemente. Y se va a acabar, de nuevo. No puedo menos que sorprenderme de que lo esté logrando de nuevo.

Es una sensación extraña. Dentro de poco estaré huérfana de proyecto y tendré que meterme de cabeza en otro. Empezar de cero en un mundo casi nuevo, escribiendo nuevas tramas y nuevos personajes.

Caray.

Uno nunca se acostumbra a ello.

Al final, el proyecto #dragones están siendo como un par de viejas zapatillas. Son cómodas, sabes lo que hay y no tienes que enfrentarte a lo desconocido como en un nuevo proyecto donde todavía no conoces demasiado bien a los protagonistas, a los personajes. Seh, estoy procastinando porque me da miedo terminar otra obra.

Lo que hay que oír, ¿eh?