Tengo poco tiempo hoy para redactar un post, pero mi mente se ha quedado completamente en blanco. Por más que busco y rebusco en la sesera, no se me ocurre nada interesante que contar. Hay asuntillos, sí, pero me parecen demasiado banales o están en fase experimental como para compartir el progreso.
Oh, finalmente me compré el time-timer. Y aunque solo lo tengo desde hace unos días, creo que está más que amortizado. Muy conveniente cuando te cuesta "visualizar" el tiempo o cuando necesitas un empujoncito. Me está ayudando con el conteo de palabras. Solo escribir cinco minutos. Habitualmente eso rompe la resistencia. Hoy creí que no lo conseguiría y me propuse entre 100 y 400 palabras. Al final han sido más de mil.
A veces nuestro cerebro puede ser increíblemente absurdo. No quiere empezar una nueva tarea que le obligará a gastar energía, sobre todo si parece intimidante. Peroooo... una vez que la empiezas, quiere seguir para "amortizar" la energía invertida en superar esa resistencia inicial.
Es como un niño pequeño que no se quiere bañar, pero luego no quiere salir de la bañera.
Da que pensar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Huy! Una abeja.