Mañana es Navidad. Se me está pasando diciembre a una velocidad de pasmo, a pesar de que están sucediendo cosas que no son de buen gusto. Una de ellas es que una editorial se ha puesto en plan malosa total con mi canal de YT y voy a perderlo el 29, un lunes. A pesar de que eliminé los vídeos, a pesar de escribirles un mail tras otro, nada parece estar sirviendo.
Pero hasta ahí llega mi control. Y me tiene que servir para aceptar lo que está sucediendo y lo que sucederá. Todo mi trabajo y mi esfuerzo se borrará de un plumazo porque los incompetentes abogados de Random House Mondadori (Ley de Hanlon) no responden a mis peticiones.
Tengo un plan, por supuesto. Primero hacerme una bolita y llorar por lo que sucederá (el lunes) y luego darme tiempo y empezar de nuevo.
Como los estoicos. Te caes pero te vuelves a levantar. Al menos, esa es mi esperanza. Que conseguiré levantarme después del mazazo que me va a caer. Será doloroso pero podré con ello. Al menos, tengo mi trabajo guardado en el disco duro. Eso no se pierde. Y si conseguí llegar lejos una vez, podré hacerlo dos veces u.u
Si algo me ha demostrado ese canal, es que una de las claves del éxito es la puñetera constancia. Cada semana durante no sé cuántos años (¿dos, tres?) subiendo un episodio de mis libros favoritos. Y poco a poco empezó a crecer el número de seguidores. Nunca le he dado importancia. Solo hacía lo que me gustaba. Y supongo que por eso, cuando me derriben, seré capaz de seguir.
Caray, son muchas enseñanzas.
En fin, no me quiero enrollar con eso.
El año llegará a término la semana que viene. Tengo pensado un post sobre mis propósitos viejos y nuevos y me emociona compartirlos. No hago más que preguntarme hasta dónde llegaré a finales del 2026, dónde estaré, qué habré conseguido.
Welp, mañana no nos vemos, así que
Feliz Navidad, piñitas ^^